¿ Qué es un Akita Americano ?
Una raza llena de contrastes


Como su nombre indica, la preservación de la raza es el resultado del trabajo de criadores estadounidenses. La raza se creó oficialmente a partir de los Akitas importados de Japón después de la Segunda Guerra Mundial.
El Akita Americano es un perro grande, robusto y erguido de tipo spitz con influencias molosoides. Son de hueso y estructura fuerte, de aspecto impresionante y con cabeza parecida a la de los osos. El pelaje es doble, siendo lanoso el interno, mientras que el exterior es áspero y resistente a la intemperie.
Puede ser de muchos colores: rojo, leonado, gris, blanco, negro, atigrado, e incluso de patrón pinto. La altura a la cruz es en promedio de 66 a 71 cm para los machos y de 61 a 66 cm para las hembras.


El Akita Americano es muy valiente por naturaleza, pudiendo llegar a tener un fuerte instinto de protección. Su apariencia es la de un perro tranquilo y seguro de sí mismo. Muestra gran gentileza y bondad hacia su familia. Su temperamento presenta grandes contrastes, lo que lo hace único y encantador. Su apariencia digna y tranquila puede confundir, por ejemplo, a otro perro que se le acerque. El Akita Americano es capaz de pasar a la acción en un abrir y cerrar de ojos en caso de necesidad. Debido a su alta autoestima y a su fuerte voluntad, considera que no tiene por qué complacer a su dueño obedeciendo órdenes si no le interesa. Por esta razón, el Akita Americano no es una raza recomendada para dueños primerizos o para aquellos que busquen un perro servicial. Con un entrenamiento positivo basado en la motivación adecuada pueden convertirse en perros obedientes ( como por ejemplo los ejemplares que compiten en exposiciones caninas ). Adiestrar a un Akita Americano requiere de la paciencia y del sentido del humor por parte del propietario. Es una raza inteligente y aprende con rapidez gracias a su excelente memoria, pero los entrenamientos deben basarse en premios interesantes. Cuando se sienten forzados o no suficientemente motivados pueden "desmayarse" en medio del camino o pueden desarrollar " sordera selectiva" de forma repentina. La educación a edad temprana es fundamental para los cachorros, especialmente durante el primer año de vida, ya que facilitará la convivencia durante el resto de su vida.
Para el Akita Americano su familia lo es todo, mientras que a los desconocidos los ignora. Es extremadamente dulce y afectuoso con los suyos, aunque esto no necesariamente significa que busque atención o mimos de forma constante. A veces prefieren refugiarse en su paz interior y disfrutar de su sola presencia.
Se lleva bien con los niños, siempre que tanto él como los niños tengan claras las reglas de respeto mutuo desde el primer día. Debido a su gran tamaño no deben quedarse a solas con ellos, los momentos de juego siempre deben estar obviamente supervisados por un adulto.
Puede ser realmente desconfiado con los extraños, son perros a los que no se les debe acercar en ausencia de sus dueños. Algunos no toleraran tampoco que los desconocidos se acerquen a hablar con su familia. Tienden a observar desde una distancia prudencial para evaluar la situación, espacio que debe respetarse. Pero si se gana la amistad y la aceptación de un Akita Americano, siempre lo recordará y le dará la bienvenida.


